| Circuitos, Fórmula 1 y Nascar en La Carrera

Septiembre 10, 2007

Juana Molina: la comunión entre uno mismo y la música

juana-molina.JPG

Armonía, cerrar los ojos, exhalación, trinar de pájaros, suavidad, introspección, son todas palabras que se me vienen a la mente si tengo que pensar en Juana Molina. Los sonidos que se salen de su música, y se acoplan con su particular voz, le regalan al escucha una sensación lisérgica y meditabunda a la vez.

Con diez años de carrera musical y con cuatro discos editados, la música de esta argentina es de esa clase de arte que se transmite en una sensación circular de espiral; un abordaje a sonidos ajenos, que por la autenticidad de los mismos a la hora de ser compuestos se transforman en propios en la cabeza del escucha, que se limita a sentir, porque Juana es, ante todo, sensorial.

Buscando algunas de las infinitas partes que componen la identidad musical de Juana Molina me encontré en la página rock.com.ar con unas palabras salidas de la boca de la propia artista que definen mejor que cualquiera la síntesis de sus grabaciones, un sentido intersubjetivo que queda plasmado al materializarse su música en disco: “Cuando tengo una pequeña idea, antes de tocarla aunque sea una vez, pongo en marcha el grabador. Porque siempre sé que va a haber una cosa que va a ser un error, porque no sé muy bien adónde ir y porque no sé muy bien cómo volver: y estoy segura que con todo eso se va a armar algo que me va a gustar. Y después trato de hacer que eso tenga una letra que le vaya a esa melodía, y que se enganche armónicamente con esto y con aquello. Pero prefiero que quede esa primera huella, que al final es la que brilla en el tema”.

Es que, en definitiva, al escuchar un disco suyo, sólo puede leerse esta frase una y otra vez en todos sus arreglos, en todas sus letras, en todas sus guitarras. Se escucha su rabia, su paz, su pena, su amor, su interior, todo plasmado en un sonido final que recorre las entrañas de uno; inmiscuyéndose en los estados de ánimo propios; haciéndonos adoptar una postura autista tras haberse conectado con cualquier canción de Juana.

Su primer disco es Rara (1996). En el 2003 edita Segundo. Al 2004 le tocó recibir Tres cosas, su tercer disco. Y el año pasado salió a la venta Son.

¿“Son” es ser? ¿Somos? Siento que se trasmite esa sensación de comunión entre artista y oyente hasta en el mismo título del disco. Personalmente conocí a Juana a través de este disco, y recorrí un trayecto inverso a la cronología de sus producciones discográficas: comenzando desde el último hasta descubrir el primero. Y comprobé que escuchando a Juana se evoluciona en cualquiera de los dos sentidos (cronológico e inverso), que cada disco tiene un nombre propio en distintos idiomas, pero que significan todos lo mismo: ser.


No hay Comentarios

Dejar un Comentario