Logo: el último disco de Kevin Johansen
Kevin Johansen es uno de esos músicos a los que se los ama ó se los odia. No acepta términos medios. No conozco a absolutamente nadie que escuche a Kevin ocasionalmente, o por indiferencia.
Sus cuatro álbumes de estudio confirman esta teoría si le prestamos atención a sus experimentos musicales. Necesariamente si se experimenta, uno logra una autenticidad y personalidad musicales que lo erigen como artista único. Esas son las claves para dar un paso notorio en la música. Los pies de Kevin lo han estado haciendo desde el 2002 de una forma constante y personalizada (y mucho), lo cual genera de por sí ó un rechazo rotundo, o un fanatismo condescendiente.
Lo que ocurre con la música de este argentino es que mezcla demasiados ritmos divergentes, pero sin tocar uno específicamente, lo cual confluye en un estilo extremadamente propio con permanentes avalanchas de humor sarcástico, tonto, simple y con doble sentido. Su último disco, Logo, sigue este camino.
Dejando un poco de lado algunas de las “baladas” (o más bien canciones lentas, por no llamarlas de otra manera) inclasificables que tenían sus discos anteriores, en Logo incursiona en un sonido más bailantero, sin olvidar su pasión por el tango.
Colaboran aportando su médano de arena el brasileño Paulinho Moska, el español Albert Plá, Andrea Etcheverry de Aterciopelados y Amparo Sánchez de Amparanoia.
El disco —como todos los de Kevin— es de lo más cosmopolita, e invita a escucharlo en reuniones de amigos o para subirnos el humor. Eso sí, si se lo escucha con estos fines, es ineludible la correlación de vicio que genera después de repetidas reproducciones. Así que si lo van a escuchar, quedan advertidos de sus posibles consecuencias.
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vovera hermetica??????ojala que si