Andrés Calamaro: La Lengua Popular
No es la primera vez en la que me confieso como un empedernido fanático de Andrés Calamaro. El argentino ha forjado una carrera musical que es magistral, y digna de un músico con trayectoria impecable y con una autoridad nada fácil de conseguir que está muy justamente ganada en todo el mundo. Actualmente lo considero el intérprete solista más interesante de dicho país (y para decir esto tomo como referencia, justamente, su trayectoria entre otras cosas).
Hace ya meses que Calamaro editó La Lengua Popular, un disco que tenía mucha expectativa a su alrededor, pues agarró al argentino con una sobredosis de creatividad, pero a su vez con la misión de quebrar un poco la faceta explorativa de sus tres trabajos anteriores. La gente quería Calamaro, y lo tuvo.
Y hacía tiempo que quería comentar este disco, pero confieso que preferí irlo dejando para más adelante porque prefería pulirlo bien dentro de mi cabeza. Es más, para aprehenderlo emprendí hice todo un trabajo de investigación (sí, a veces me pongo extremista), y recorrí nuevamente toda la discografía del cantante, porque los últimos años de Calamaro se prestan para reconocerlo a fondo.
El Cantante (2004) es un discazo, y eso no puede negarse. Pero un discazo en serio, porque nos encontramos aquí con un Calamaro tan auténtico como introspectivo, al igual que en Tinta Roja (2006), prometido disco de tangos que demuestra que el estilo le va bien al bonaerense. El Palacio de las Flores (2006) es un manchón (aunque necesario), en el que lo vemos feliz pero errático, muy distinto. La Lengua Popular (2007) es la vuelta del Calamaro de siempre, pero esta vez renovado.
Podemos encontrar mucho de Los Rodríguez plasmado en La Lengua Popular, sobretodo en las guitarras y lo rítmico de muchos de los temas que componen este trabajo. Además encontramos en este álbum a un Calamaro más firme, con ganas, sabiendo que las drogas le regalaron las mejores composiciones, pero desentendido de ellas y con ganas de ser él mismo, aunque con la personalidad y realidad del presente.
Un maestro, porque pocos logran recomponerse y armar una genialidad de estas. Es que Calamaro es eso y siempre va a serlo: un enorme pozo de basura y genialidades que se alternan a lo largo de toda su carrera y de cada uno de sus discos. En eso es en lo que La Lengua Popular tal vez se distancie del Calamaro de siempre: acá hay sólo genialidades.
Tags: Andres Calamaro, Críticas, discos, La Lengua Popular
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